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jueves, 2 de noviembre de 2006

¿Y el ganador es...?

Las elecciones catalanas al fin se han celebrado. La campaña electoral fue quizá demasiado descafeinada aunque CIU puso algún toque más de interés con sus DVD y la visita estelar de Mas al notario, acción que no habría desentonado de haber sido el "notario" del programa de Buenafuente. Por cierto, este mismo cómico dijo ayer algo totalmente cierto en relación a estas elecciones y, en general, a cuantas se celebran: "Todo el mundo ha ganado. Incluso yo mismo seguro que he ganado aunque no me haya presentado".

Como digo, la campaña quizá fue demasiado poco intensa, o al menos esa fue la sensación que desde fuera el resto de personas teníamos.

Una vez escrutados los votos el resultado no ha sido nada beneficioso para el PSC, y eso es algo que ningún socialista puede negar. La amplia bajada en número de escaños nos ha pillado por sorpresa. Sin embargo hay que ahondar en las causas, y estas pueden ser muchas. ¿Es este resultado el que merecía Montilla? ¿O acaso es el resultado que éste ha heredado de la gestión del President Maragall? Es posible que la campaña del exministro de Industria no haya sido todo lo hábil que debiese, y que su figura no despierte las simpatías necesarias del pueblo catalán, pero ninguno de esos factores son suficientes para entender cómo se ha podido llevar semejante batacazo. La Cadena SER ayer en su web daba un titular que quizá acierta de lleno "CIU gana las elecciones y el PSC paga los platos rotos del tripartit". Pero, de todas formas, el único pilar tripartito en fallar estrepitosamente fue el socialista, mientras que Iniciativa vio un amplio respaldo a su candidato. Así pues es posible que el arrastre nacionalista durante esta ya pasada legislatura catalana llevara al PSC a una deriva de la que no fue capaz de salvarse a tiempo, antes de quedar encallada en las arenas electorales.

Por otra parte, cierto es que el tripartito continua siendo la fórmula política con mayor número de escaños de la cámara catalana. Pero ¿cuánta legitimidad puede tener Montilla en dirigir un gobierno a través de un partido político que esta vez no gana no sólo en escaños sino tampoco en número de votos? Aún así, reeditar el tripartito es una opción válida como cualquier otra.

Sin embargo, el hecho de que ERC siga teniendo la llave que da acceso al gobierno catalán se convierte en preocupación para el PSOE. La intención de realizar, de volver a repetirse la fórmula vigente hasta ayer, un gobierno más preocupado en cuestiones sociales que identitarias puede verse convertida en papel mojado si ERC pone sobre la mesa exigencias más cercanas a las últimas.

De repetirse el tripartito el PSC deberá aprender de los hechos pasados y ser capaz de mantener una línea política capaz de hacer frente a las exigencias nacionalistas sin descuidar otros aspectos. Es necesario que de los resultados electorales deriven reflexiones acerca del modelo de gestión y de los posicionamientos políticos socialistas.

La opción de la llamada sociovergencia podría ser más beneficiosa para la estabilidad del gobierno español, pero la responsabilidad de Montilla y su gente es la de tratar de conseguir un gobierno de izquierdas para Cataluña aunque con distintos objetivos y formas del ya superado.

Por último, la sorpresa de Ciutadans. Creo que se trata de un espejismo, de un destinatario de voto protesta por la labor de los partidos durante los últimos años. ¿Cuál será su futuro? Dependerá de la actitud de los partidos políticos "de siempre". Ciutadans no cuenta con suficiente potencia para mantener los votos recibidos y en cuatro años es posible que el espejismo desaparezca y ese partido no encuentre de nuevo la puerta de atrás abierta.

¿Qué ocurrirá en los próximos días? Realmente no lo sé. Tengo la sensación de que el tripartito acabará imponiéndose, pero cualquiera de las otras posibles opciones no me sorprendería.

miércoles, 11 de octubre de 2006

Vergüenza ajena en Martorell.


Ayer en Martorell (Barcelona) Ángel Acebes y Josep Piqué sufrieron la agresión de unos 40 jóvenes cuando los dirigentes populares se dirigían a un mitin de su partido.

Las agresiones nunca pueden ser justificadas, y lo acontecido ayer es digno de condena y motivo de repulsa por parte de todos.

Los motivos que llevaron a esos jóvenes a actuar de esa forma se basan seguramente en el ambiente de tensión en el que vivimos desde hace ya demasiado tiempo. ¿Quién alimenta esa tensión? En mi opinión los radicales de ambas partes, derecha e izquierda. Cierto que presenciamos a un PP desquiciado y desquiciante, pero si la respuesta a sus acciones es la del ataque la crispación entonces se alimenta también de esa reacción, y nada se soluciona. Lo único que se consigue es que algunos hagan del victimismo un arma política más.

El PSC ha expulsado al Primer Secretario de las Juventudes Socialistas de Martorell, Jordi López Forn, por haber estado presente en aquel desagradable momento. Sin embargo, López Forn afirma en un comunicado que los jóvenes socialistas que acudieron a la manifestación no la habían convocado ni habían participado en las agresiones. Yo espero que Montilla antes de haber tomado la decisión de expulsar del PSC a este joven dirigente socialista haya visto en algún lado pruebas que demuestren una participación directa en la agresión. Porque el hecho de que una persona se encuentre en una manifestación de protesta, tan legítima como cualquier otra forma de expresión, no puede ser causa de expulsión de un partido político. Acebes tiene el derecho de ir a Cataluña a decir lo que piensa, y también cualquier persona tiene derecho a decirle a él la opinión que le merece ese pensamiento. Siempre que ninguno de esos derechos solape al otro. ¿Por qué habría de ser responsable una persona de lo que hacen las de alrededor? Uno es responsable de sus propios actos y, como mucho, de quienes esten bajo su responsabilidad. Si Montilla sabe a ciencia cierta que miembros de JSMartorell agredieron a Acebes y Piqué su actuación habrá sido correcta; pero si no es así, y López Forn ha sido la "cabeza de turco" para que nadie pueda criticar la contundencia del Primer Secretario del PSC ante estas situaciones, o que se intente hacer olvidar con esto la falta de efectivos de seguridad en el lugar, su expulsión sería igualmente repugnante.

viernes, 29 de septiembre de 2006

El Retorno del Estatut.


Ayer el Tribunal Constitucional admitió a trámite el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP contra el, ya famoso, Estatut de Catalunya. Ahora quedan quince días para que se presenten las alegaciones.

La admisión a trámite no significa que el Estatut contenga artículos que no caben en la Constitución, sino que el Tribunal Constitucional encuentra necesario estudiarlos y dar una respuesta al recurso del PP.

Hace bien el TC en debatir si la norma más importante de Cataluña no consiguió quedar finalmente "limpia como una patena". Aunque la polémica entorno a este tema parecía finalmente superada, u olvidada por otras cuestiones, vuelve de nuevo a la palestra. El estado de alarma que desde Génova pretendía difundirse a la sociedad finalmente no cuajó y las predicciones de una España desmembrada cayeron en saco roto, como tantas otras advertencias pesimistas. Sin embargo el principal partido de la oposición no deja sin vigilancia ninguno de los frentes abiertos contra el Gobierno, aunque estén en zonas ya perdidas.

Como decía, el TC ha hecho lo correcto. Tras todo el debate público que tuvo lugar en su momento es hora de que lo resuelva quien tiene la legitimidad para hacerlo. La independencia del poder judicial, respetada por el Gobierno socialista, se hace patente con esta decisión que sin duda no debe resultar cómoda para el PSOE y el PSC.

Personalmente me alegro de la decisión porque por fin podrá ponerse punto y final a la polémica. Cierto es que hay riesgo para el Gobierno del Presidente Zapatero de que el TC declare que sí existe causa de inconstitucionalidad en algún artículo, pero es un riesgo que hay que correr, que debía correrse para tener a mano argumentos sólidos e innamovibles que defiendan el trabajo realizado por tantas personas. Yo confío en que el resultado del esfuerzo hecho por las partes implicadas por alcanzar un acuerdo que entre dentro de los límites flexibles de la Constitución pase el visto bueno. Sería una muestra de modernidad y avance del Estado.

En caso de que no fuera así, de que finalmente el órgano protector del texto constitucional afirmase que éste no tiene un lugar para el Estatut, el PSOE tendría un problema al ver cómo el PP se crece y vuelve al ataque con la cuestión. Una polémica que en su día se convirtió en un quebradero de cabeza para los/as socialistas que sólo pensaban en cómo quitarse de encima el marrón. No debería el PSOE entonces sumarse a la tesis de Artur Mas de que el problema es la Constitución. Aún así sería necesario abrir un debate sobre las limitaciones constitucionales en una sociedad como la actual. Y afrontarlo con un calma, sin entrar al juego del PP.

De todas maneras, aunque hay que estar preparado para ambos escenarios, no debemos ponernos en el peor de los casos puesto que el Gobierno también tiene sus argumentos de peso para defender el Estatut resultante, y el TC los valorará todos. Eso sí, decida lo que decida este Tribunal, esperemos que luego nadie comience a ver manos negras.

jueves, 22 de junio de 2006

Algunas cuestiones.

Debido a que me encuentro sumergido en plena época de exámenes no he actualizado nada el blog, y seguiré haciéndolo poco hasta principios de julio.

Así, no he comentado nada acerca del referéndum sobre el Estatuto catalán, pero ya mucha gente ha dicho de todo en relación a ese tema. Sólo diré un par de cosas: en democracia deciden quienen participan en el proceso, si a alguien no le gusta la decisión tomado que hubiese movilizado más votos a favor de su opinión. Y, a pesar de la innegable legitimidad, la cuestión de la abstención siempre es preocupante y pocas veces se hace una reflexión profunda sobre sus causas. Aunque, en este caso concreto, el hastío de la ciudadanía con el Estatut parecía claro. Y, además, una votación sobre una ley no levanta las mismas pasiones que las elecciones de representantes políticos. Por mucha participación que tuviera la votación del anterior Estatuto de Cataluña hay que tener en cuenta el momento histórico de aquél.

En relación a este tema, la renuncia de Maragall a presentarse a las próximas elecciones catalanas y el adelanto de elecciones. Reconozco que me alegra que el President de la Generalitat haya dado ese paso. Su victoria hace tres años me llenó de alegría y pensé que haría grandes cosas. Pero fue de decepción en decepción. Quizá el hecho de que yo no viva en Cataluña me haga tener una opinión acerca de su gestión poco definida, y siempre fundada en las informaciones de los medios de comunicación nacionales, pero lo que he podido ver a lo largo de este tiempo no me gustaba nada. En Montilla no pondré esperanzas adelantadas, pero espero que sepa darle mayor seriedad a la vida política catalana y que consiga ganar las elecciones sin necesidad de pactar con nadie, menos aún con ERC. ¿Y cuál será el papel de CIU?

Y en cuanto al tema del alto al fuego de ETA, el comunicado que la banda terrorista hizo público ayer ha levantado mucho revuelo. Se dice que se trata de un escrito duro y contundente ¿esperábamos uno blando y conciliador? El hecho de que estemos a la puerta de un proceso de paz no significa que los terroristas vayan a rebajar sus pretensiones con facilidad. Lo importante es que no haya atentados contra la libertad y la vida de nadie. Las bravuconadas continuarán, y la sociedad española y vasca deben -debemos- tener la suficiente firmeza para aguantar los envites. Que a nadie le sorprenda lo reclamado por ETA, ni las declaraciones de Otegui acerca de si las detenciones policiales a miembros de la banda continúan supondrán un revés para las aspiraciones de paz. Otegui está en su papel, debiendo lidiar con unos y otros. El Estado de Derecho no se ha parado, ni se detendrá ante las amenazas de ETA; no hay paréntisis que valga en la acción del Estado contra aquellos que intentan romperlo. Cuando entreguen las armas y dejen para siempre el camino de la violencia, es decir, cuando regresen a la sociedad con respeto a la pacífica convivencia se les dejará de perseguir. No antes. No nos debemos arriesgar de nuevo.

El único daño verdadero para el proceso de paz está siendo la actitud de los asesinos de Miguel Ángel Blanco en el juicio que ha comenzado contra ellos esta semana. ¿Podemos albergar esperanzas cuando estamos viendo el fanatismo que mueve a esas personas? La paz merece que sí.

jueves, 25 de mayo de 2006

Carteles innecesarios.




Esta es la nueva campaña de Nuevas Generaciones del PP (en este caso, de Madrid) contra el PSOE.

Y ya ha saltado la polémica. El PSOE-Madrid critica la campaña por mostrar una imagen de la mujer de sumisión frente al hombre. El chico del anuncio es el que mantiene a la joven "bajo el engaño" y quien después la "libera". Y, desde luego, no creo que desde Nuevas Generaciones se haya hecho la campaña para mostrar la supuesta debilidad de la mujer. Pero lo que sí deja entrever la composición es que aún continúa en el subconsciente de muchas personas el hecho de que la mujer está sometida a los dictados del hombre. Una apreciación que debemos continuar combatiendo, y que gente joven como la del PP no se dé cuenta de ella debe ponernos una vez más en sobreaviso y no descuidar esos temas.

De todas maneras, conscientemente o no, la campaña en sí me parece desafortunada. No sólo por lo dicho antes, sino por el ataque al contrario porque sí. ¿Qué propuestas se ofrecen? ¿Qué ideas esconde esta campaña? Tan sólo la del ataque al Gobierno ¿No hay nada más entre las personas jovenes del PP? ¿Esto es todo lo que pueden ofrecer a la sociedad?

Ya en su día NN.GG. crearon la polémica con otro cartel en contra de la negociación (por entonces si quiera prevista) con ETA. Era otra campaña "contra", y no "a favor" de ideas, ni de proyectos, ni de alternativas.

Y tan mal me parece la campaña de estos/as jóvenes como el slogan del PSC para la consulta popular del Estatut. Es otro caso de ir contra algo. ¿Por qué? ¿Tanto asusta perder o la baja participación para atacar al PP? Un PP que en Cataluña no tiene ningún peso político y al que de esta forma se le da alas. ¿Es que este Estatut no contiene suficientes propuestas positivas y avances para la ciudadanía catalana que mostrar en la campaña? Y no me vale el argumento de que el PP ha estado durante los últimos meses intratable con este tema, que se han excedido en sus valoraciones como la de que España se estaba balcanizando. Ante esas desmedidas declaraciones, ante esa irresponsabilidad se puede contestar de muchas otras formas más contundentes y elegantes. Más en la línea y en acorde con el talante y el respeto que pregonamos. El PSOE no es el PP. Al menos eso defendemos muchos/as con ilusión, trabajando en y por un Partido que sepa derrotar a su adversario político con la fuerza de la palabra y de los hechos sin recurrir al ataque gratuíto e innecesario. Es cierto, el PP utilizará el no, pero no contra Cataluña, sino contra el Gobierno y contra el PSOE. Los populares tienen su propia concepción de Cataluña y de España, y debemos respetarla aunque no respeten la nuestra. ¿Es que se han opuesto únicamente como método de ataque a Zapatero? Pues dejémoslo claro, denunciémoslo ante los/as ciudadanos/as, pero sin utilizar elementos de crispación que no vienen a cuento. Confío en el buen trabajo realizado por los partidos catalanes que elaboraron el Estatut; confío en que hayan hecho una buena norma que sea el marco de convivencia necesario para la sociedad de Cataluña; y por consiguiente confío en que si se presenta con claridad ese trabajo ante los/as catalanes se ganará el referéndum. Si se trata de un mensaje a la gente de ERC se podría haber buscado cualquier otra cosa en lugar de tensionar una cuerda que hoy por hoy no admite más fuerzas contrarias que tiren de ella sin que se rompa. Cuando por fin parecía que el Estatut pasaría de largo, que se habían olvidado las llamadas al miedo, el PSC sale con esto para activar la participación. Innecesario.