No me gusta el uso del velo. Me parece que se trata de una imposición cultural, religiosa, e incluso en algunas ocasiones familiar de la que nadie debería permitirse ser objeto.
No me gusta el hábito de las monjas. Me parece que se trata de una imposición cultural y religiosa -aquí obviaremos la parte familiar- de la que nadie debería permitirse ser objeto.
Sin embargo no escucho a mucha gente que estos días con las noticias en relación a la joven Najwa, estudiante de secundaria, dispare sus mismas críticas contra la sumisión que la Iglesia tiene preparada para las hermanas de tal o cuál convento.
Pero aunque a mí no me gusten ni pañuelos ni hábitos, respeto la libertad religiosa de cada persona para, dentro de unos límites razonables, expresar su fe. En este sentido creo que cualquier joven estudiante que lleve puesto el hiyab debe ser respetada, de la misma forma en que lo es quien decide llevar un crucifijo como colgante.
Y me parece que comparar el pañuelo con una gorra, de la forma en que lo hace Esperanza Aguirre o el Instituto de esta joven, es una muestra clamorosa de frivolidad y de ataque hacia la religión islámica.
Es cierto que este Instituto, como muchos otros, tienen sus propias normas de vestimenta pero resulta curioso que pongan al mismo nivel un símbolo religioso y a una prenda meramente decorativa. Parece, más que una preocupación por el vestir, una excusa para poder lavarse mejor las manos... y eso también tiene mucha carga religiosa.
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martes, 20 de abril de 2010
El velo en institutos
Publicado por
Diego Asenjo
a las
22:56
6
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Etiquetas: religión
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