miércoles, 12 de julio de 2006

11-J también en Bombay.


11-Julio. Una vez más el número once nos trae noticias de muerte terrorífica y despiadada. Los números, herramientas matemáticas, pueden también estar cargados de un sentimiento. De sentimientos que, claro está, somos las personas las que les imponemos. El 11 parece ser el número que un día eligieron unos despreciables asesinos para recrearse en sus repugnantes acciones.

Esta vez ha sido Bombay el escenario de la matanza. Siete explosiones simultáneas en trenes de la ciudad ha dejado un número de muertos que rondan el centenar y medio, por ahora. Bombay es una ciudad gigantesca en la que viven 20 millones de personas, y muchos miles de ellas malviven en las estaciones de tren.

Cada vez que un día 11 nos trae estas malas noticias no puedo evitar dejar que la depresión me toque. Es demasiado triste ver que alguien puede estar planeando durante días algo semejante. Cuando vamos por la calle vemos las caras de tanta gente desconocida que tienen sus propias vidas... Gente que puedes pensar son como tú, con sus problemas y miserias, pero deseosa de vivir lo mejor posible ¿y por qué alguna de esas personas iba a querer matarme/te/nos? Pues la hay.

Nunca conseguirán vencer, nunca un grupo terrorista consiguió sus objetivos. Pero eso les da igual, saben que no lo lograrán, y aún así continuan matando consumidos por el odio. Su odio hacia los demás, hacia los que no son como ellos. El odio hacia quienes pensamos distinto. El odio al pluralismo.

Pero llegará el día en que desaparezcan, no podrán continuar eternamente así porque es una empresa fracasada desde el comienzo. Acabaremos venciendo porque no pueden enfrentarse a una humanidad deseosa de paz. Lloremos hoy a los/as muertos/as; sigamos mañana persiguiéndo a los asesinos; y continuemos nuestra vida divirtiéndonos, trabajando, estudiando, leyendo, yendo al cine y respetando las ideas que no coinciden con las nuestras.

1 comentario:

Atareq dijo...

".. aún así continuan matando consumidos por el odio. Su odio hacia los demás, hacia los que no son como ellos. El odio hacia quienes pensamos distinto. El odio al pluralismo."

Te equivocas, o al menos en parte. Quienes perpetran los atentados sí tienen esa motivación: el odio. Pero quienes los organizan tienen otros motivos, algunos de los cuales, como el dinero, están a nuestro alcance, mientras que el resto permanece en la oscuridad.

Es conveniente que conozcamos bien a estas inmundas alimañas para combatirlas hasta su erradicación absoluta. Ellos pretenden que confundamos a los peones con el jugador.