"La invasión de los ladrones de cuerpos" es una película de serie B de los años 50. Un pequeño pueblo, gente apacible, todo el mundo se conoce allí. Y, de repente, algunos empiezan a actuar de forma extraña, como si no fuesen ellos. Lo que ocurre en realidad (y si no lo quieres saber, no sigas leyendo) es que unos extraterrestres están cambiando a la gente por copias, carentes de sentimiento.
Algo parecido está ocurriendo en Gijón desde que Carmen Moriyón (FAC) se convirtió, con el apoyo de Pilar Pardo (PP) -esa candidata llena de ocurrencias "originales" y "finas" como cantar "Nada fue un error", de Coti, para criticar la gestión del gobierno de Zapatero- en alcaldesa de la ciudad después de décadas de gobiernos municipales socialistas.
Moriyón está actuando de la misma manera que los "ladrones de cuerpos" de aquella película. Pero a una escala mayor, que para eso trabaja a tres turnos. Lo de cambiar a personas de una en una le debió parecer poco ambicioso, así que se ha lanzado a cambiar Gijón entero por otra cosa, sin sentimiento.
Las polémicas entorno a la Semana Negra y, la más reciente, el Festival Internacional de Cine no son más que producto de esa idea de suplantar Gijón.
Cualquier gobierno -sea del ámbito territorial que sea- tiene el derecho de poner en marcha su modelo de política cultural. Sin embargo resulta incomprensible que para ello se cargue contra aquello que funciona bien. La Semana Negra y el Festival de Cine son año tras año un éxito ¿por qué hacer entonces de ello un elemento de batalla? ¿por qué el empeño de una Alcaldesa que debe aglutinar voluntades en crear conflictos donde no los hay?
Uno podría pensar que se debe a ese cambio de modelo de política cultural que comentaba antes. Y que Moriyón prefiere que por el Teatro Jovellanos se vean películas de Arturo Fernández -recordemos que con el conflicto del Niemeyer la alcaldesa dijo que igual resultaba de más éxito programar funciones del "chatín" del teatro en lugar de la programación que tenía el Centro-.
Pero no, no es una cuestión de distintas visiones de la cultura. Es el plan de los ladrones de cuerpos. A eso vino FAC con Cascos al frente. A cambiar el cuerpo de Asturias y de Gijón. Y al decir cuerpo, digo identidad.
Porque forma parte de la identidad de Gijón tanto la Semana Negra como el Festival de Cine. Una identidad que la ciudadanía -y aquí me atrevo aún siendo ovetense a ponerme en su lugar- no deseaba cambiar con su voto en las elecciones municipales.
La identidad de Gijón que siempre fue progresista, plural y abierta. Y eso es lo que no gusta a estos nuevos ladrones de cuerpos. Esa identidad propia que caracterizaba a Gijón frente a Oviedo. Dos modelos contrapuestos. Y el plan es borrar el rastro de aquello que haya sido icónico en la gestión de los gobiernos del PSOE en Gijón. Que no quede en el recuerdo esas cosas de "progres", que hace falta más seriedad, más asturianía mal entendida y más Jovellanos.
Así que lo que está ocurriendo en la villa es que Moriyón quiere cambiar el Gijón que conocemos, al que queremos, el que tiene sentimiento y personalidad, por otra cosa. Otro Gijón que camine sin pasión ni sentimiento por el muro de San Lorenzo. Otro Gijón que cuando miremos no reconozcamos porque no tendrá alma.
domingo 29 de enero de 2012
Los ladrones de cuerpos de FAC y Gijón
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Diego Asenjo
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Etiquetas: Gijón, Política general
sábado 28 de enero de 2012
La democracia y el poder judicial

Gallardón, ese hombre de derechas que cae bien a la izquierda, o al menos es el tópico con el que muchas veces nos regalan los oídos. Lo será, si acaso, para la izquierda que no había tenido que sufrirle hasta ahora en el Ayuntamiento de Madrid.
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viernes 18 de febrero de 2011
La cultura es tu amiga, no la abandones
Hace una semana se reunió en la Biblioteca Ramón Pérez de Ayala el movimiento Oviedo SOS Cultura, impulsado por creadores culturales, y en el que estuvimos presentes todas aquellas personas que pensamos que la oferta cultural en nuestro municipio es escasita y siempre virada hacía los mismos gustos.
Si nos ponemos a enumerar lo que el PP desde el Ayuntamiento abandonó en el camino nos puede entrar una depresión: los premios Tigre Juan, Ángel González, Campo de los Patos; las salas de exposiciones; los festivales de jazz o música electrónica; la persecución a la música en directo; el final de las obras de teatro en el Fontán…
Si, además, echas un ojo a los presupuestos municipales verás que en centro de gasto dedicado a Cultura no hay partidas para actividades culturales, únicamente subvenciones que van desde la ópera hasta la fundación de Gustavo Bueno.
No diré yo que la ópera no sea cultura, ni la zarzuela, pero tampoco diré que sólo eso es cultura, que sólo aquello que hace al alcalde ver musas a su alrededor sea cultura. Si a eso sumas el cartel de las fiestas de San Mateo, entonces ya prepárate para la defunción cultural.
Desde Juventudes Socialistas de Oviedo llevamos años aportando nuestras actividades culturales con conciertos de rock (que existe), de rap (que también existe), con proyección de películas, concursos de videojuegos (que sí, también son cultura), con concursos literarios y un largo etcétera. Llevamos tiempo criticando la actitud del Ayuntamiento y pidiendo, incluso, la dimisión del concejal de cultura, que terminó yéndose por un “quítame p’allá estos cascos”.
Ojalá la reunión de hace unos días sea tan sólo una semilla que permita a esta ciudad recuperar el tono. Hasta ahora si todavía existe algo de diversidad cultural es gracias a iniciativas privadas y de asociaciones pero ya es hora de que haya políticas culturales en TODO el municipio y que sean, además, participativas y pactadas con la ciudadanía. Eso puede cambiar el 22 de mayo si la izquierda gana las elecciones.
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martes 8 de febrero de 2011
Oviedo necesita guión
No es casualidad que en nuestra ciudad tengamos una estatua dedicada al genial cineasta Woody Allen. Oviedo debe ser probablemente el mayor decorado que pueda encontrarse al aire libre, una ciudad de cartón piedra que embelesa por su estética tratando de hipnotizarnos con ella para no notar sus carencias. Un símil poético-metafísico sería decir que Oviedo es como un hermoso cuerpo sin alma.
La manera de recuperar ese alma, de salir del ensimismamiento y el embrujo, es haciendo que la gente viva Oviedo. Que lo viva, que lo disfrute, que pueda ser incluso feliz al salir de casa para caminar sus calles.
Para ello es necesario desarrollar políticas más cercanas al ciudadano y a su día a día en la ciudad. Llevamos años viendo cómo el PP nos presenta, normalmente por estas fechas pre-electorales, infografías de faraónicos proyectos. No entienden otro lenguaje, porque para el equipo de gobierno del Ayuntamiento Oviedo es tan virtual como esas propuestas, tan virtual como lo es un alcalde que no acude a los Plenos municipales. Así hemos visto losas, bulevares, torres ¡y hasta una playa!. Gabino es el Gollum de Oviedo, si se me permite el frikismo.
Oviedo es uno de los municipios más endeudados de España, con una situación económica que impide que se realice cualquier megalómano proyecto. Por eso lo que toca ahora es gestionar bien los recursos pero sin dejar de hacer política, sin dejar de mejorar el entorno.
Para vivir Oviedo no hace falta una película de efectos especiales sino con un buen guión, como las de ese Allen que pasea sin gafas por nuestras calles. Eso es lo que los y las socialistas estamos preparando para nuestro municipio, propuestas que no necesiten del trabajo de George Lucas.
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martes 1 de febrero de 2011
Compromiso
Ladrones, mentirosos, aprovechados, sinvergüenzas... no son pocos los nombres con los que la gente "bautiza" a los políticos, y más aún desde que la crisis económica nos viene tocando la moral. Y es normal. ¿Cómo no vamos a entender que en esta situación la gente esté enfadada? ¿Cómo no comprender que habiendo más de cuatro millones de personas en el paro se pidan explicaciones y se sea más exigente con el comportamiento de quienes hacen política?
La decepción ciudadana con sus representantes puede verse en la televisión, escucharse en la radio o leerse en internet. Las encuestas del CIS colocan a la situación política entre el "top" de problemas de nuestro país.
Ante este panorama decir que formas parte de un partido político, y que incluso tienes alguna responsabilidad en ellos, es prácticamente como moverse frenéticamente cuando un T-Rex te mira fijamente (quienes hayáis visto Parque Jurásico me entenderéis).
Pero también es en este momento, en el que más difícil parece todo, y lo mejor podría ser lavarse las manos y seguir otros caminos, cuando quienes tenemos fuertes convicciones políticas -y por tanto ánimo de servicio público- aumentamos nuestro compromiso con las personas, incluso con las que nos insultan.
Ese "runrún" interno que escuchamos quienes formamos parte de la política, sea cual sea nuestra ideología, es el que nos empuja a buscar la manera de mejorar las cosas, de mejorar incluso nuestra propia forma de tratar de transformar lo que nos rodea.
En mi caso personal, circunscrito al ámbito municipal y, en concreto, ovetense, ese "runrún" es el que me ha llevado a asumir la responsabilidad de integrarme en la candidatura del PSOE, encabezada por Paloma Sainz, y representando a mis compañeros y compañeras del PSOE y, sobre todo, de Juventudes Socialistas. Lo hago en el número 10 de la candidatura (actualmente contamos con 9 concejales) y, por tanto, con humildad pero con ánimo suficiente como para intentar, en los próximos meses hasta las elecciones, mejorar la forma de hacer las cosas, de demostrar a la ciudadanía de Oviedo que la política es, adaptando el famoso verso de Celaya, "un arma cargada de futuro".
Retomo este blog tras mucho tiempo para poder compartir, aunque sólo sea conmigo mismo, cómo serán las semanas que viviré hasta las elecciones del 22 de mayo.
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Etiquetas: Juventudes Socialistas, Oviedo, PSOE
martes 20 de abril de 2010
El velo en institutos

No me gusta el uso del velo. Me parece que se trata de una imposición cultural, religiosa, e incluso en algunas ocasiones familiar de la que nadie debería permitirse ser objeto.
No me gusta el hábito de las monjas. Me parece que se trata de una imposición cultural y religiosa -aquí obviaremos la parte familiar- de la que nadie debería permitirse ser objeto.
Sin embargo no escucho a mucha gente que estos días con las noticias en relación a la joven Najwa, estudiante de secundaria, dispare sus mismas críticas contra la sumisión que la Iglesia tiene preparada para las hermanas de tal o cuál convento.
Pero aunque a mí no me gusten ni pañuelos ni hábitos, respeto la libertad religiosa de cada persona para, dentro de unos límites razonables, expresar su fe. En este sentido creo que cualquier joven estudiante que lleve puesto el hiyab debe ser respetada, de la misma forma en que lo es quien decide llevar un crucifijo como colgante.
Y me parece que comparar el pañuelo con una gorra, de la forma en que lo hace Esperanza Aguirre o el Instituto de esta joven, es una muestra clamorosa de frivolidad y de ataque hacia la religión islámica.
Es cierto que este Instituto, como muchos otros, tienen sus propias normas de vestimenta pero resulta curioso que pongan al mismo nivel un símbolo religioso y a una prenda meramente decorativa. Parece, más que una preocupación por el vestir, una excusa para poder lavarse mejor las manos... y eso también tiene mucha carga religiosa.
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Etiquetas: religión
miércoles 14 de abril de 2010
Los apoyos a Garzón
Hay ocasiones en las que lo que uno ve y escucha a través de los medios de comunicación penetra en el cerebro como una descarga eléctrica haciendo que salten todas las alarmas.
Me resulta inexplicable la reacción que el acto de apoyo al juez Baltasar Garzón ha provocado en ciertos periodistas y políticos que ya conocemos sobradamente. Me deja boquiabierto escuchar cómo se usa la palabra "atentado", en un país como el nuestro en el que hay palabras con las que no se debe frivolizar, para criticar un acto de libertad de expresión de quienes allí estaban presentes.
Debo decir, por otra parte, que no tengo ninguna simpatía por Garzón. No me parece más que un ególatra que disfraza sus ansias de protagonismo con supuestos trajes de justicia universal e histórica, y no asistiría de ninguna manera a un acto en el que se cantaran sus loas.
Sin embargo nunca se me ocurría cargar contra quienes quieran mostrar públicamente su opinión acerca de este caso. Nunca se me ocurriría pensar que es antidemocrático cuestionar las decisiones del Tribunal Supremo. Si criticar aquello que hace el poder judicial es antidemocrático, por ser éste uno de los poderes del Estado, ¿lo sería también criticar al Gobierno? ¿Está atentando todos los días el PP desde su labor de oposición?
Las personas que asistieron al acto convocado por los sindicatos ejercen su derecho de libertad de expresión, y éste no está limitado a causa de hacia quién se dirije dicha expresión -crítica en este caso-.
Querer callar a la ciudadanía, querer que sólo digan aquello que nos gustaría escuchar, es la única actitud que debería ser reprochada, es la muestra de que hay quienes no entienden de qué va la democracia.
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Diego Asenjo
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Etiquetas: Política general
















