jueves, 3 de mayo de 2007

POLÍTICA (mayúscula) en Francia.


Gracias al canal 24 Horas de TVE he podido seguir en directo, y de principio a fin, el debate celebrado en Francia entre los candidatos a la presidencia del país: el conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal.

El sentimiento que me ha quedado al finalizar el debate ha sido de profunda envidia. Envidia, además, por muchas cosas: por la calidad política de ambos, por su capacidad de comunicación, por el debate en sí y el análisis de la situación de su país, y también por el mero hecho de haberse prestado a exponer ante Francia sus distintos proyectos.

No es que sea uno de esos pesimistas para quienes todo lo que sea español es peor por el simple hecho de serlo y más si se compara con nuestros vecinos franceses. Pero es incuestionable que la situación política en nuestro país está de capa caída y que el mejor dato que muestra a las claras la diferencia entre España y Francia, en cuanto a interés por la política y confianza en los representantes políticos, está en el dato de participación de la votación de la primera vuelta de las presidenciales vecinas en torno al 80%.

El debate entre Royal y Sarkozy duró más de horas. Yo, que no conozco nada de la situación social y política de Francia más que lo que he podido leer en pequeñas dosis durante los últimos meses con motivo de estas elecciones, tras el debate ya sé al menos cuáles son el temas que importan no a los candidatos políticos sino a la ciudadanía francesa, puesto que todos los temas tratados eran, a diferencia del caso español, cuestiones que tocaban de cerca la vida de los/as franceses/as.

Sin embargo es curioso que el país y el presidente más nombrados (a parte de Francia, claro) fue España y Zapatero. Y más en boca de Sarkozy que de la socialista, y para bien. Se puso a nuestro país como ejemplo de muchas cosas y como pilar europeo. "Zapatero y Blair" "Zapatero y Prodi" "Zapatero, Blair y Merkel", y eso que para algunos somos los amigos de los "países gamberros", como calificó el otro día Jiménez Losantos a la mayoría de países sudamericanos. Y curiosamente en todo el debate sólo en una ocasión se nombró a Estados Unidos en una pregunta a Sarkozy que, además, evitó responder.

Estos fueron algunos de los temas abordados:

- La reducción del cuerpo de funcionarios francés. Mientras que Sarkozy apuesta por la reducción del número, Royal propuso su redistribución de manera que sin reducir la cifra haya más funcionarios donde más son necesarios y menos donde no lo son. La socialista hizo una encendida defensa del cuerpo sanitario francés y de que era necesario aportar mayores recursos al mismo para que Francia cuente con servicios públicos de calidad.

- La seguridad ciudadana. Royal puso el ejemplo de dos policías violadas en las últimas semanas y relacionándolo con la falta de policías (funcionarios). En su opinión debía haber policías que acompañasen a las mujeres policías hasta sus casas para protegerlas. La respuesta de Sarkozy fue "Si yo gobierno no permitiré delitos sexuales". Ambas propuestas me parecen bastante pobres, una por no ir a la raíz del problema y poner un parche, y la otra por felizmente utópica.

- La cuestión laboral. Hubo un "rifirafe" en torno a si debía mantenerse la jornada laboral de 35 horas. Sarkozy estuvo algo titubeante en esta cuestión. Su propuesta para subir el empleo es ofrecer un mayor poder adquisitivo que en su opinión se lograría otorgando a quienes hagan horas extras, más allá de esas 35 horas, una paga extra que sea un 50% mayor a la actual. Royal rebatió ese argumento asegurando que los empresarios ante esa situación siempre preferirían trabajadores que dediquen horas extras antes que contratar a gente nueva. En este punto la socialista detalló una serie de medidas encaminadas a la incorporación de los jóvenes al mundo laboral. La socialista además mostró su apoyo al diálogo social como forma de gobernar, y también se comprometió a fomentar las pymes. La seguridad social fue otro punto de enfrentamiento entre ambos, el aumento de años de cotización no mostraba diferencias pero Royal añadió el elemento de la peligrosidad de algunos trabajos que, por ese peligro, tendrían que tener un meñor número de años de cotización que el resto.

- La vivienda fue otro de los temas planteados. El candidato de la derecha mostró su convicción de que en Francia es el momento de que la gente se convierta en propietaria de los pisos donde viven. Si no recuerdo mal, dijo que tan sólo el 40% de franceses tienen un piso en propiedad y que la gente joven prefiere un piso propio a uno alquilado. Royal por su parte hizo referencia a la mala calidad de la vivienda y que debe aumentarse el número de pisos de protección social.

- Los impuestos fue otro tema más que mostró la discrepancia entre los candidatos franceses. Sarkozy afirmó que un francés no puede contar para su vida con menos del 50% de su salario, yendo la otra mitad a distintos impuestos. Y Royal apostilló que hay que tener en cuenta la diferencia entre salarios.

- El momento más tenso de la noche vino de la mano de la eduación, irónicamente. Ambos presidenciables expusieron sus modelos educativos en los que como elemento común se encuentra la autoridad, "Quiero una escuela donde los niños se pongan en pie cuando entre el profesor" dijo Sarkozy. Royal, que fue Ministra del ramo, analizó de forma más detallada la situación educativa y apuntando, como causa de la violencia escolar, el despido de miles de jóvenes trabajadores en el campo de la educación. En este punto Sarkozy señaló a la socialista que eso no era así, y que el Estado había traspasado parte del presupuesto en educación al ámbito territorial y que esos puestos no habían desaparecido, pero no debía estar el conservador muy seguro de lo que decía ya que rapidamente, antes de dejar a su oponente responder, salió con otro tema distinto: el de los niños con discapacidad. Sarkozy afirmó que un país como Francia no puede permitir que haya niños con discapacidad que no puedan estar en clase con el resto de sus compañeros ya que, en su opinión, la diferencia es un elemento enriquecedor. Ségolène Royal entonces estalló. No perdió los estribos, como luego le acusó Sarkozy, pero sí que se mostró firme y enfadada puesto que cuando ella ocupaba la cartera de Educación se realizaron acciones encaminadas a la integración de esos chavales en las escuelas públicas francesas y esas mismas acciones fueron luego eliminadas por el Gobierno al que pertenece Nicolas Sarkozy. Royal acusó al otro candidato de falta de ética política e inmoralidad por sacar hipócritamente un tema tan sensible como ése. Sarkozy contestó que él estaba haciendo una propuesta seria y que, además, cualquier francés estaría legitimado a ir a los tribunales si él no la cumplía "Esta es la diferencia entre vieja y nueva política", dijo.

Sarkozy, como digo, se puso a la defensiva pasiva. Es decir, se mostró como una víctima "Esas palabras son muy duras. No me merezco este trato. Por no pensar como usted no debe ridiculizarme". Una estrategia que es facilmente reconocible y que la propia socialista desenmascaró "Ya sé cómo funciona usted y que le gusta hacerse la víctima".

- El debate continuó con la cuestión medioambiental. Los dos candidatos manifestaron su preocupación por el cambio climático y su compromiso por combatirlo cumpliendo con el Protocolo de Kyoto. El motivo de discusión en este caso fue la energía nuclear. Sarkozy acorraló a la socialista pidiendo que se posicionase con claridad en relación a esta cuestión "¿Va a cerrar usted las centrales nucleares? ¿Va a impedir que las que van a construirse se construyan?". Ségolène respondió que había que apostar por una solución energética diversa que aunase tanto la solución nuclear como la solar, eólica, biomasa, etc. Hizo también referencia a que el uranio está acabándose -"Hay reservas para 70 años e incluso para un siglo" dijo Sarkozy, "Depende de cuántas centrales nuclearas se abran en el mundo" respondió sonriente Royal- y que había que pensar en reciclarlo y con ese uranio reciclado tener un elemento más energético. "Es una locura no seguir en la investigación de la energía nuclear" concluyó el conservador.

- La política internacional también tuvo su momento en este debate. La entrada de Turquía a la Unión Europea fue un punto en el que Nicolas Sarkozy se explayó y cuyo discurso seguramente resulta tranquilizador para muchos: "Las fronteras de Europa no pueden ser Irán e Iraq. Turquía es Asia menor, no Europa, y quienes defienden su integración son los enemigos de la Europa política". Royal también afirmó estar en contra de la entrada turca pero dijo que "no se puede cerrar la puerta en la cara a los turcos" y que era necesario establecer relaciones especiales y acuerdos que permitiesen una buena relación Europa-Turquía.

En cuanto a la Constitución Europea, ambos mostraron su compromiso por desbloquear la situación aunque Sarkozy dijo que no era necesaria una política común europea en varias cuestiones como recogía la Constitución.

También la inmigración fue parte del debate. El conservador dijo que no haría regularizaciones masivas ya que Francia había realizado tres en los últimos 25 años, con gobiernos socialistas, y que habían traído muchos problemas. Apostó por mirar caso por caso y no permitir la entrada en el país a ningún inmigrante sin papeles y que, además, no haya aprendido antes el idioma francés. Royal también dijo que había que decidir caso por caso y reprochó a Sarkozy la actuación de la policía deteniendo al abuelo de un niño delante de éste a la salida de su colegio por no tener papeles "¿Había que detenerlo al doblar la esquina?" preguntó con sorna el conservador, "Este tema no admite bromas" respondió tajante Ségolène. Además ésta le recordó a Sarkozy unas palabras dichas por él tras reunirse con una asociación de mujeres maltratadas, el líder derechista les prometió los papeles a todas ellas -"¿Va usted a dar papeles a todas las mujeres inmigrantes maltratadas?" "No" "¿Entonces sólo a los de esa asociación?" "Sí, es una asociación que merece mi confianza" "¿Y no había que mirar caso por caso?"- fue un fragmento de la conversación entre ambos.

También China fue parte de la discusión. Aquí reconozco que no presté mucha atención, me parece que Royal dijo que no había que descartar hacer un boicot a China en la celebración de los Juegos Olímpicos y Sarkozy le respondió que ella podía haberse "boicoteado su propio viaje a ese país". Ségolène se defendió diciendo que mostró a las autoridades chinas su disconformidad con varías de sus políticas.

- Por último se hizo mención a la necesidad de reformar las instituciones. Nicolas Sarkozy dijo que nadie en la calle le preguntaba por la reforma de las instituciones, y que una VI República sólo traería una IV. Royal en cambió si apostó por esa VI República y por una reforma institucional, también del Senado, y que lleve consigo una apuesta además por la participación ciudadana en la toma de decisiones.


Recuerdo más cosas, pero no es cuestión de reproducir las dos horas de debate. En resumen el debate me pareció denso y rico, y ambos tienen la talla suficiente para presidir Francia. No me gustó la actitud de Sarkozy de falso inocente apaleado porque, a parte de tener una suficiente brillantez como para defenderse sin usar ese arma, es una pose que se le nota forzada. Estuvo muy contenido todo el debate, de principio a fin. A fin de cuentas él sabía que en eso tenía que basar su actuación, en no parecer arrogante. Royal en cambio, sabiendo que esta era su última carta, estuvo desde el primer minuto al ataque reprochando la falta de acciones durante los últimos cinco años del gobierno al que pertenece Sarkozy.

No me parece que haya habido un verdadero ganador, sólo el domingo lo habrá. A parte, eso sí, de quienes hayamos presenciado este magnífico espectáculo político. ¿Para cuando algo así en España? Esperemos que en 2008 tengamos la oportunidad de presenciar algo semejante.

3 comentarios:

Pablo Iglesias dijo...

A mí también me da bastante envidia. Se tocaron bastantes temas importantes, de los que de verdad importan a la ciudadanía (inmigración, mercado laboral, medio ambiente, educación, vivienda...). Se dedicaron a presentar proyectos políticos y a defenderlos, para que luego la ciudadanía pueda elegir.

En 2008, un debate en España de esas caracaterísticas... Como en la vida política cotidiana, la derecha acabaría imponiendo su agenda ¿De qué se hablaría? Está claro: ETA, De Juana, resquebrajamiento de España, más De Juana, otra vez ETA, Hundimiento de España, De Juana de nuevo... Igualito, oye.

Salud y libertad.

Laura Robles Castro dijo...

A mí me pareció apasionante. Me encanta el título de post, precisamente pq demuestra lo q vimos ayer, junto con 23 millones de franceses/as.
Aquí eso tardará en llegar tanto tiempo como el que tardemos en tener un partido de derechas normalizado, sin cabida a la extrema derecha... vamos, la democracia cristiana europea de toda la vida!
ALLEZ SEGOLENE, ALLEZ!!!

Stewie Griffin dijo...

Sarkozy ha ganado, ¿es esto bueno para Europa? No lo se, creo que solo el tiempo lo dira. De momento lo considero el presidente menos malo de los posibles.

Me llama la atención el hecho de que ambos defendieran el reaccionario protocolo de Kioto. Creo que esta "broma pesada" del calentamiento global ya no es graciosa. Tiempo al tiempo, solo espero no tener que decir nunca "os lo adverti".

Recomiendo encarecidamente esta entrevista a Martin Durkin (por poner solo un ejemplo de gente que esta defendiendo a pesar de todo el sentido comun en este tema)

http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276233320

Más bien podríamos hablar del "resurgimiento de España", de la Nación (no del Estado). Parece que a pesar de las políticas pronacionalistas, la gente vuelve a sentir orgullo de ser español y si hace falta usar la rojigualda como simbolo.

Y si me haces el favor Laura, a la democracia cristiana dejal por ahi bien lejos... ;-)