jueves, 6 de abril de 2006

Catolicismo a la baja.

Reciéntemente se han publicado las conclusiones de un informe acerca de la juventud española -jóvenes de 15 a 24 años- realizada por la Fundación Santa María (vínculada a la congregación de los marianistas) con los siguientes resultados:

El 49% de los/as jóvenes se declaran católicos/as, y de ese porcentaje sólo el 10% es además practicante. En 1994 este dato era muy distinto puesto que el porcentaje total de jóvenes católicos/as era del 77%. El 21%, según este estudio, sería ateo (¡cada vez somos más!) y el 25% indiferente o agnóstico. Además, también el 49% piensa que las clases de religión no le han servido para nada.

Que en un país como el nuestro, con una tradición católica tan arraigada -e incluso un periodo de dictadura nacionalcatólica-, se esté produciendo un descenso tan fuerte entre quienes aseguran sentirse católicos/as es un elemento cuanto menos curioso. La pétrea posición de la cúpula de la Iglesia española respecto a los temas sexuales sería, según parece, uno de los factores de esa caída en picado. Amén de otros motivos que, desde luego, la Conferencia Episcopal alimenta día a día.

Los/as jovenes de hoy no nos sentimos atados por las creencias religiosas y no permitimos que las cuestiones de fe nos dirijan la vida. No queremos vivir constántemente amenazados ni pensar que estamos ante un exámen permanente que durará toda la vida. Queremos vivir, sin más. Y, desde luego, no creemos en las doctrinas ni los dogmas, no queremos que nuestro pensamiento esté atado a los dictados de viejos libros o de personas que se atribuyen la máxima y única riqueza moral. Nuestras ideas las elaboramos nosotros/as, guste o no.

Un Obispo dijo en una entrevista, ante la cuestión de la disminución de católicos/as, que no se trataba de una cuestión cuantitativa sino cualitativa. Bien, pues que la Iglesia siga así y, al menos, podrán ahorrarse los gastos en locales porque acabarán reuniéndose todos en la parroquia más pequeña.

Esperemos que estos, y otros datos que van en la misma dirección, hagan recapacitar a los Obispos y que dentro del seno de la Iglesia comiencen a coger fuerza las corrientes minoritarias que abogan por otra forma de entender el cristianismo y otra forma de actuar conforme a él.

Pero, no sólo la Iglesia ha de hacer ese ejercicio de reflexión. También los partidos políticos deberían pararse a analizar estos datos. Tan sólo el 1% de los/as jóvenes estamos afiliados/as a un partido político. Así que no podemos lanzar campanas al vuelo. Y el 20% son miembros de asociaciones juveniles. Pero este otro dato lo dejo aparcado hasta otro post, y prometo hablar de ello también.

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